Gran lección de liderazgo nos dio Jean Jacques Rousseau, hace más de 200 años cuando dijo: “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”. Cómo líderes, nuestra misión no es forzar una nueva forma de ver, pensar o sentir, sino comprender la forma de nuestros “liderados”, y desde ahí, acompañarles por el tránsito que se precisa, para que puedan ir de donde están, a donde desean que les guíes.

Esta cita, tal vez sea más importante ahora que nunca, vivimos en un momento de mezcla generacional en las empresas (desde millennials a nuestros senior), un momento de mezcla de culturas, religiones, etc. por lo que se hace más importante aún, el aceptar y comprender como líderes, la forma de percibir el mundo de los demás, porque además, esto enriquece nuestra propia visión de lo que hacemos y cómo lo hacemos. Y como seguramente, también estemos prestando “servicio” con nuestra misión, a otras personas de muy distinta índole, este entendimiento del otro, nos facilitará poder generar, no solo un mejor liderazgo, sino también una mejor influencia

Lograr esta comprensión, requiere un esfuerzo, no es algo que podamos lograr fácilmente, ya que implica en primer lugar, dejar de lado nuestra propia forma de pensar, para con neutralidad y humildad, meternos en la mente de la otra persona.

Cómo liderar, desde la comprensión del otro - Fernando Alvarez - La mejor forma de liderar comprende al_otro primero, muestrale el camino despuesEn ciertas empresas, utilizan métodos de forma reiterativa, para facilitar este tipo de proceder, como por ejemplo, el tener puestos rotativos, es decir, aunque tu mesa de trabajo oficial, sea una en concreto, puntualmente una vez al mes, o al trimestre, cambiarás tu puesto de trabajo por el de otra persona, y aunque sólo sea un cambio de lugar físico, te ayudará a tener una perspectiva distinta. Recuerda que el entorno de trabajo, influye notablemente en nuestra percepción del mismo. En otros casos se llega más lejos, cambiando temporalmente el trabajo completamente, es decir, tú desarrollarás su trabajo y él el tuyo, o el de otra persona. En este caso, meterte en su piel, es aún más intenso, tendrás la oportunidad de vivir lo que esa persona vive cada día, al menos durante un tiempo.

Además de estas formas, puedes inventarte cualquier otra, que te facilite la comprensión del otro, y no olvides que la más fácil, siempre, es preguntar, sí, hacerle preguntas con sincera y verdadera curiosidad, y después escuchar con total atención, no para verificar la respuesta que crees correcta, sino para escuchar su verdad.

Piensa a la inversa, ¿si alguien se comportara de esa forma contigo, y desde donde tú estás (tu forma de ver, pensar y sentir), te guiara hacia otro lugar, con otra perspectiva tal vez, no le seguirías con más convicción? Lo mismo nos sucede a todos.

¿Qué opinas de esta forma de ejercer el liderazgo? ¿qué opinas de estas prácticas descritas en empresas? ¿cómo se te ocurre, que pueda hacerse en el caso de las personas que trabajan desde casa? Me encantaría conocer tus opiniones, más abajo en comentarios, entre todos podemos inspirarnos para mejorar como líderes. Y si te ha aportado valor este contenido, te invito a que lo compartas en tus redes sociales, juntos podemos ayudar a mejorar el liderazgo en este mundo, será un beneficio para todos en el corto, medio y largo plazo.