Según se dice, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower dijo en una ocasión que “las decisiones más urgentes rara vez son las más importantes“, y si nos paramos a pensarlo durante un instante, en realidad lleva mucha razón. ¿Cuantas veces nos hemos visto haciendo tareas muy urgentes que son apenas importantes? Con el objetivo de clasificar en urgentes e importantes los trabajos a realizar, se creo el método Eisenhower que consiste en la siguiente matriz:

Urgente No urgente
Importante Crisis, Presión, “Apagar Incendios”, Fechas Límites, Problemas Acuciantes. Planificación, Visión, Valores, Preparación.
No Importante Interrupciones Varias, Reuniones Imprevistas, Visitas Inesperadas. Actividades de Evasión, Trivialidades, Pérdidas de Tiempo.

Observa y clasifica tus tareas según sean urgentes o importantes, y mira en que cuadrante estas la mayor parte del tiempo.

Cómo es lógico el cuadrante que nos aportará éxito y bienestar es aquel en el que hacemos lo importante y no vamos corriendo como bomberos apagando fuegos con lo urgente, es decir, el cuadrante importante y no urgente.

Lo que tienes que realizar que es urgente e importante, ¿realmente tienes que hacerlo tú? ¿no puede dejarse sin hacer o delegarse?

Siempre tendremos trabajos que hacer que estén en cualquiera de los cuatro cuadrantes, no se trata de eliminarlos todos menos uno, se trata de posicionarnos principalmente en el que nos es de mayor utilidad.

Te invito a que ahora mismo te replantees las tareas que tienes que hacer hoy, y pienses si realmente son urgentes o no, y si son importantes para tu éxito futuro o no.

 

Imagen: jurvetson