Las empresas han de ser entidades absolutamente prácticas, y para ello sus fundadores y directores, han de tener la mente en los sueños, pero los pies bien firmes en el suelo, o como dijo el líder religioso indio Swami Vivekananda, “aquella teoría que no encuentre una aplicación práctica en la vida, es una acrobacia del pensamiento”. O dicho de otro modo, todo lo que una empresa produzca, ha de tener una aplicación práctica y me atrevo a añadir que, además de necesaria, deseable para todos sus clientes.

En muchas ocasiones, y más aún cuando se tiene un perfil muy técnico, nos entusiasmamos en una tecnología, o en un aspecto de la misma por poner un ejemplo, e incluso lo vemos como algo avanzado, y ya damos por hecho que el resto de la humanidad lo verá como nosotros, y que además estará dispuesta a pagar por ello, y esto habitualmente dista mucho de la realidad. Lo que tristemente lleva a muchos fracasos empresariales.

Te voy a poner un ejemplo muy concreto, para que se entienda mejor, hace poco comencé a ver la serie de televisión Silicon Valley de la cadena HBO, en la que resumidamente (y sin desvelar la trama), podría decirse que hay un chico que ha desarrollado un algoritmo de compresión, sin pérdida de calidad, que es realmente brillante, pero él no le ha prestado atención a ese detalle, él está obcecado en una web sobre música, que está desarrollando (para la que creó el algoritmo), y la que muy probablemente nunca tuviera ningún tipo de éxito. El giro viene, cuando hay quienes ven múltiples aplicaciones prácticas, a esa capacidad de compresión sin pérdida de calidad.

Multiplica rendimiento empresa - Fernando Alvarez - Multiplica las aplicaciones practicas de_cada idea que tengas y multiplicaras exponencialmente el_rendimiento de tu empresaNo se trata de descubrir o inventar la pólvora en cada línea de negocio, producto o servicio, sino en lograr crear algo que dada su brillantez, permita ser aplicado de forma práctica y útil en distintos entornos, de ese modo podremos lograr un impacto mucho mayor no solo en la sociedad, también en nuestra cuenta de resultados.

Hay una pregunta que siempre ha de rondar la cabeza de un directivo, empresario o emprendedor, y es: ¿para qué van a querer esto los usuarios? Y hay una segunda pregunta no menos importante: ¿de verdad?

Muchas veces trasladamos nuestros pensamientos, nuestra visión y nuestros deseos a la mente de los potenciales clientes, y ahí erradica el mayor de los fallos en la aventura empresarial. Es justo al contrario, la clave está en conocer tanto al cliente, que podamos ver el mundo a través de sus ojos, y en ese sentido, “siendo él”, preguntarnos ¿para qué podría servirme esto? ¿cómo podría utilizarlo, para que me fuera útil? 

Para hacer esto, tal vez sí necesitemos un pensamiento un tanto acrobático, es justo lo que necesitamos para crear aplicaciones prácticas de nuestros activos, de forma que nuestros clientes no solo puedan necesitarlo, sino desearlo. Recordemos lo que dijo Henry Ford, si hubiera preguntado a mis clientes qué querían, me hubieran respondido que un caballo más rápido. Tuvo que ponerse en lugar de ellos, para poder mirar a través de ellos y ver mucho más allá. Esto mismo ha sucedido en muchos otros casos en la historia de la humanidad, y en distintas industrias. Posiblemente las mayores innovaciones y avances llegaron de esta forma.

Eso que tienes o sabes hacer ¿qué otras aplicaciones prácticas pueden tener o cómo pueden ser útiles para tus clientes?

No es un ejercicio fácil, y mucho menos rápido, requerirá sesiones de lluvia de ideas, desechar muchas, incluso buenas, y generará dudas por doquier, pero al final, si trabajas concienzudamente en esta dirección, podrás lograr algo realmente único, brillante.

¿Qué opinas de este tipo de acrobacia del pensamiento? ¿Conoces otros métodos para crear aplicaciones prácticas de activos empresariales? Me encantaría que compartieras tus reflexiones en los comentarios más abajo, juntos podremos aprender mucho más. Y si te ha gustado o inspirado este contenido, te invito a que lo compartas en tus redes sociales, de ese modo podemos ayudar a que otros empresarios, emprendedores y directivos, logren crear más y mejores aplicaciones prácticas para todos.