Reza un dicho popular que “todo en la vida tiene un precio” y efectivamente así lo creo yo. Todo tiene un precio, y no ha de ser necesariamente económico este precio.

En muchas ocasiones cuando emprendemos no dimensionamos el precio que estamos pagando o vamos a tener que pagar para poder llevar a buen puerto la empresa en la que nos embarcamos, y es de vital importancia que nos paremos cuando aun tenemos tiempo y valoremos cuales son para nosotros las prioridades, que es lo importante en nuestra vida (familia, libertad, flexibilidad, etc.), para asegurarnos que pase lo que pase, aquello que es realmente de valor para nosotros no lo ponemos en juego en esta aventura.

Hecho esto, es igualmente crítico pararnos periódicamente (una vez al año puede ser una buena opción) a revaluar que situación tenemos, y que fichas se han movido en este periodo de tiempo del juego, porque es normal que se hayan visto afectadas ciertas parcelas de nuestra vida que no teníamos previsto que se vieran involucradas.

Para las preguntas que a todos nos rondan en la cabeza en más de una ocasión de ¿y cómo lo hago? ¿cómo hago para estar más tiempo en casa? ¿para no trabajar los fines de semana y tener más tiempo para disfrutar?, etc.. hay una fácil y sencilla respuesta, en palabras de Aníbal el Cartaginés, “encontraremos un camino o lo crearemos“, efectivamente no hay una respuesta clara y directa a la par que universal para todas las preguntas de todos, pero sí está claro que antes que nosotros otros lo han logrado, por lo que sé, tengo la entera convicción de que es posible, yo lo vivo así, y sé que también tu puedes hacerlo, y si solo crees que no avanzas en este aspecto, pide ayuda, un coach por ejemplo, los mejores deportistas, ejecutivos, políticos, etc. ya tienen uno, es algo cada día más habitual, contratar a alguien para que te ayude a lograr sacar lo mejor de ti.

Al final lo importante es que cuando tengas 80 años y mires hacia atrás en tu vida, estés plenamente satisfecho por lo que hiciste y por lo que conservas de lo que hiciste. Y normalmente no suelen ser cosas materiales.