El explorador había regresado junto a los suyos, que estaban ansiosos por saberlo todo acerca del Amazonas. Pero ¿cómo podía él expresar con palabras la sensación que había inundado su corazón cuando contempló aquellas flores de sobrecogedora belleza y escuchó los sonidos nocturnos de la selva? ¿cómo comunicar lo que sintió en su corazón cuando se dio cuenta del peligro de las fieras o cuando conducía su canoa por las inciertas aguas del río?

Y les dijo: “id y descubridlo vosotros mismos. Nada puede sustituir al riesgo y a la experiencia personal”. Pero, para orientarles, les hizo un mapa del Amazonas.

Ellos tomaron el mapa y lo colocaron en el Ayuntamiento. E hicieron copias de él para cada uno. Y todo el que tenía una copia se consideraba un experto en el Amazonas, pues ¿no conocía acaso cada vuelta y cada recodo del río, y cuán ancho y profundo era, y dónde había rápidos y dónde se hallaban las cascadas?

El explorador se lamentó toda su vida de haber hecho aquel mapa. Habría sido preferible no haberlo hecho.

Extracto del libro “El canto del pájaro” de Anthony de Mello, s.j.

¿Cuantas veces se nos acercan supuestos expertos para asesorarnos sobre un tema u otro?, hemos de cuidarnos de aquellos expertos que no han andado ese camino y que todo su conocimiento es a través de terceras personas, ya que en realidad no conocen como guiarnos, y podemos terminar en una situación no deseada.

Vivimos tiempos de “gurusismo”, tiempos en que incluso he llegado a ver una autobiografía autocalificandose de visionario a una persona que ni siquiera es conocida mucho más allá de su entorno. No recuerdo haber visto en el curriculum de Steve Jobs eso de visionario y sin embargo ha demostrado en varias ocasiones haber tenido una visión adelantada a su tiempo. Por lo que basta que una persona se auto califique de esta o aquella manera para que tal vez sea algo a poner en conserva en espera de credenciales de terceras partes.

Cuando elijas un mentor, un coach, un asesor, etc. asegúrate de que es alguien que ya estuvo ahí antes que tú, no te lances al emprendimiento sin la ayuda adecuada, porque sería como subir el Everest con un guía que se ha leído todos los libros, pero que jamás subió antes.

Imagen: thejourney1972