Es importante diferenciar el concepto de querer algo y el de esperar algo, porque no siempre coinciden.

En muchas ocasiones realmente queremos que suceda algo (que un cliente nos contrate, que un proyecto salga bien, etc.) pero en realidad esperamos otra cosa (no nos contratará, ya lo veras… el proyecto se retrasará, ¡como si lo viera!). ¿Y esto a que es debido?, normalmente a vivencias anteriores que nos hacen pensar que eso es exactamente lo que va a ocurrir, y no aquello que realmente nos gustaría que ocurriese.

Joe Schroeder dijo que «el universo no te da lo que quieres, te da lo que esperas«. En este sentido si no cambiamos nuestra forma de pensar y nuestras acciones, no siempre obtendremos lo que queremos, sino más bien aquello que esperamos, es decir, la profecía que se autocumple.

¿Y qué podemos hacer para evitarlo?

Cambiar nuestras creencias: el hecho de que una vez haya sido así, no justificará que siempre suceda de ese modo, y si pensáramos, que aun así, es probable que se cumpla ese pensamiento negativo, ok, entonces ¿qué puedo hacer para evitarlo? ¿qué aprendí de la vez anterior? si podemos cambiar algo cambiémoslo, si no podemos cambiar nada, esperemos a ver que ocurre. Y mientras espero, ¿por qué no me pongo a trabajar en otra cosa? seguro que sacaré mas rendimiento de mi tiempo que sentarme a esperar y «lamentarme» de lo mal que están las cosas.

Lo realmente estúpido sería saber que va a ocurrir y sentarnos a verificar como tenemos razón. Valemos mucho más que eso… 😉

¡TU vales mucho más que eso! y lo sabes, así que ¡adelante! ¿qué puedes hacer para que las cosas que quieres sucedan? aquellas sobre las que tienes algo de control.