desiertoEn los últimos años se habla mucho de la marca personal o personal branding, y todo lo que ello conlleva, la reputación, el posicionamiento, etc. y todo ello esta muy bien, yo mismo lo utilizo, lo ejerzo y además doy seminarios al respecto. Pero cuando habitualmente se trata la reputación, ¿nos referimos a la reputación exterior? ¿a la valoración que los demás tienen de nosotros? Salvo contadas excepciones así es. Y ¿qué ocurre con la reputación interior? ¿qué sucede con la valoración que tenemos de nosotros mismos?

¿Con cuantas personas tratas a diario como termino medio? ¿5,10,…? y ¿semanalmente? ¿30, 60,…? y ¿al año? ¿1.500, 3.000,…? Ahora ponte en la situación de que tuvieras a todos ellos delante y pudieras preguntarles que opinan de ti, si les gusta como eres, si te valoran todos por igual, etc. qué crees que responderían, ¿crees que podrías tener a todos contentos?

Supongo que estas de acuerdo conmigo en que no es posible tenerlos a todos contentos. Y es entonces donde surge la pregunta, ¿cuál es la mejor forma de tener más satisfechos a todos durante el más largo plazo de tiempo posible? no hay formula para esto, ¿y entonces qué?, lo que sí puedes hacer es estar satisfecho contigo mismo, tener tu reputación interna bien alta (no me refiero a un estado del ego elevado, si no a una justa y ecuánime autovaloración).

Abrahan Maslow decía que si queremos vivir una vida de sentido, lo primero que hemos de hacer es estar por encima de la aprobación del prójimo, y en segundo término no hemos de aferrarnos al resultado de nuestras acciones. En el primer punto ha quedado claro que es una batalla siempre perdida al menos en su totalidad, y en el segundo término se refiere a no aferrarnos a un resultado que condicione el por qué lo hacemos (dinero, prestigio, etc.) sino que hagamos las cosas porque hemos de hacerlas, porque ese es nuestro propósito, nuestra misión.

¿Qué ocurre cuando cumplimos estas dos recomendaciones del señor Maslow? que vivimos con el control de nuestra motivación en nuestro propósito y misión, y no en la opinión de los demás; que nuestra autoestima y satisfacción personal sólo esta condicionada por lo que sintamos al realizar nuestras acciones y no por lo que terceras personas puedan opinar.

Y ¿cuál es la consecuencia última de este modo de pensar y actuar? que terminas siendo único, diferente al resto, coherente,… y en consecuencia tu posicionamiento y reputación se fortalecen y se mantienen en el tiempo. Y eso las personas lo perciben y lo apoyan.

La forma más directa y sencilla de llegar a los demás es llegando desde nuestro interior.

Con una buena reputación interior logramos la mejor de las reputaciones exteriores. Lo contrario ¿de qué nos serviría?

Imagen: Hamed Saber