Muchas veces se ha dicho que si Steve Jobs hubiera preguntado a los usuarios ¿cómo querían que fuera el próximo teléfono? estos le hubieran dicho que uno con teclas más grandes. Bien, esto da por hecho que los usuarios no piensan y que además, solo se focalizan en el producto, pero fuera de esta parte, la cuestión es: ¿y cómo averiguas que es lo que realmente quiere o desea un usuario o cliente?

Desde La Trinchera propongo seguir el siguiente método.

En primer lugar tomo como premisa que tal y como Abraham Maslow nos definió en su pirámide, el ser humano precisa de cubrir unas necesidades en función de cual sea su situación. Y una vez cubiertas de forma satisfactoria las de un nivel, pasa a satisfacer las del siguiente, es decir, nadie se centra en satisfacer su autorealización si le esta faltando comida que le permita vivir o si no puede respirar.

Esta en nuestra naturaleza el buscar la forma de cubrir de forma segura estas necesidades en orden de abajo-arriba, por lo que en principio estaremos deseosos de adquirir o consumir cualquier producto o servicio que nos asegure poder cubrir más fácilmente nuestra necesidad más imperiosa, siempre y cuando no ponga en peligro ninguna otra.

Para ello debemos conocer muy bien en qué nivel de la pirámide se sitúan nuestros potenciales clientes, y en base a esto, nuestro producto debería de cubrirles al menos alguna de esas necesidades y no poner en riesgo ninguna otra.

Por ejemplo, un iPhone cuando salieron, era un elemento distintivo, que aunque de alto coste, no ponía en riesgo el pagar la hipoteca ni llegar a fin de mes, pero desde luego era señal de muchos posibles indicadores: éxito, al día en tecnología, cool, etc. y esto hace que muchas personas solo por este motivo desearan tener un iPhone, aunque luego no supieran hacer más uso que el de un teléfono.

Ahora bien, con el tiempo, este dispositivo a través de sus distintas aplicaciones, facilitaría cubrir de forma más eficiente otras necesidades, como socializar, conexión completa con los sistemas informáticos de la oficina (seguridad), control de calorias en el deporte, etc. y así más o menos lo mismo con el iPad.

Estos son tan solo dos ejemplos de cómo se cubren las necesidades a través de dispositivos físicos.

Pero lo mismo ocurre en los servicios, cuando tu cliente compra ese servicio que vendes ¿qué necesidad esta comprando realmente? ¿seguridad? ¿afecto? ¿respeto? ¿éxito?

Diseña para cubrir necesidades, y entonces serán tus clientes quienes te cubran esas necesidades por las que te has lanzado a emprender.

 

Imagen: Wikipedia