Quiero compartir una pequeña y maravillosa fábula que mi buen amigo Javier compartió conmigo por email. Trata sobre los tontos:
Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.
Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé señor, no soy tan tonto…, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.
De esta bella fábula y una vez identificado los verdaderos tontos se pueden sacar las siguientes moralejas:
La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
La segunda: Quien se cree listo puede hacer el tonto.
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
La cuarta: Nos reímos mucho más de las estupideces de un “listo” que de los errores de un tonto.
La quinta: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
Os sugiero volver a leerla pasados unos días e incluso, memorizarla para que nunca se nos olvide.
Imagen: Clearly Ambiguous




27 enero 2012 at 10:33
Me parece muy acertada la fabula, siempre nos reímos de las estupideces de los que dicen ser listo yo no paramos a pensar porque “El tonto” actúa de esa manera. Saludos
6 febrero 2012 at 20:17
jejeje si…. hay que pensar en esos casos ¿quién es el verdadero “tonto”?
Gracias por pasar y comentar en La Trinchera!
29 enero 2012 at 15:36
Hola Fernando:
Gracias por compartir esta interesante fábula. Creo que la principal lección que yo sacaría de ella es que independientemente de lo que piensen los demás, lo que pensamos de nosotros mismos es lo más importante . Debemos estar conscientes de que “Somos lo que pensamos” y aplicar esta filosofía todos los días de nuestras vidas
Saludos,
6 febrero 2012 at 20:18
Hola Martha,
)
esa es también una gran lección.
Muchas gracias por compartirla aquí en La Trinchera!
16 febrero 2012 at 17:19
Hola Fernando, hola Martha,
Dices -Martha- que debemos ser conscientes de que “Somos lo que pensamos”, reflexiono y deduzco entonces: “¡Ah!, pues si soy lo que pienso…, vale, entendido, entonces, si dejo de pensar, ¿ya no seré nada????”.
Saludos,
20 febrero 2012 at 16:09
Angel,
))
)
gran pregunta filosófica planteas….. ¿Somos porque pensamos? ¿si no pensáramos no seríamos?…
Cómo ya la pregunta no es fácil de por si, demos una vuelta más, ¿somos porque sentimos? ¿si no sintiéramos no seríamos?…
Y para todo esto habría antes que definir, ¿qué entiende cada uno por Ser?
Gracias por dejar preguntas tan importantes en La Trinchera
10 febrero 2012 at 15:30
Buenas tardes, Fernando
Me gustó mucho el cuento, si no tienes inconveniente voy a publicarlo en el Facebook de Jordi Vila Porta (colaboro con él). Estuve en una ponencia tuya en Lleida y creo que los dos podríais hacer buenas migas.
Un saludo y espero poder desvirtualizarte en otra ocasión.
@Montse_Summum
20 febrero 2012 at 16:15
Muy buenas Montse,
)
)
por supuesto, con gusto, y gracias por compartir.
Espero te inspirara la ponencia…. pues encantado de estar en contacto y si nos puedes poner en contacto será un gusto
Muchas gracias y espero nos podamos ver pronto
Te mando un fuerte abrazo,
Fer