En una comida con mi entrañable amigo Enrique Simo, me comentó que en un curso al que asistió, John Whitmore formuló las siguientes preguntas:

  • ¿Qué has hecho durante los últimos 10 años que aportara felicidad a tu vida?
  • ¿Cuál es el plan estratégico a 400 años de tu negocio o de tu vida? ¿qué aportarás a las generaciones venideras?

Dos cuestiones de vital importancia, preguntas fuerza, preguntas capaces de obtener respuestas que pueden cambiar el mundo, al menos tu mundo.

Muchas veces he dicho, que no hay nada más bonito que lograr hacer algo que vaya más allá de tí… algo que quede llegue más allá de tu vida, del recuerdo de tu existencia.

Para ello es importante qué has realizado en estos últimos años, que ya mismo, hoy día este añadiendo felicidad a tu vida, a la vida de los que te rodean, a tu entorno. Si la respuesta no te satisface lo suficiente, has encontrado un aspecto que mejorar, un punto en el que profundizar y encontrar nuevos caminos para que dentro de 10 años obtengas una respuesta a esa pregunta que te satisfaga plenamente.

Y cuando eso tenga lugar, no tiene sentido antes (como poder aportar bienestar a otro si tu mismo no puedes autoproporcionártelo), ¿cuál es la evolución de aquello que estas haciendo? ¿qué ocurrirá cuando tu no estés?, si todo tu esfuerzo tus logros se desvanecerán, nuevamente tal vez sea un buen momento de pararte a pensar como puedes lograr que todo este tiempo, toda esa energía que inviertes en esos sueños de emprendimiento, pueden llegar más allá de tu propia vida y de tu propio recuerdo.

El encontrar respuestas satisfactorias a estas cuestiones te dará energía y motivación para lograr aun mucho más de lo que te propones. Si te paras a pensarlo detenidamente, solo el hecho de pensarlo con profundidad ya te generará un estado anímico distinto.

En puntos como este entre otros, es donde un buen coach puede ayudarte a generar, a obtener unas respuestas desde tu más profundo «yo» que te den un empoderamiento, un motivo para alcanzar el zenit de tus aspiraciones más elevadas.

Imagen: wilhelmja